EL RELATO DE UN PARTO CON PRÓDROMOS NO IDENTIFICADOS COMO TAL, KRISTELLER Y UN BEBÉ QUE ASPIRÓ MECONIO

por | Abr 28, 2020 | Parto | 0 Comentarios

El relato de parto que vais a leer a continuación está publicado sin edulcorar, me he permitido la licencia de ir haciendo anotaciones con el objetivo de dar a conocer lo que es correcto y lo que no. Todas mis anotaciones, las veréis realizadas en este color.

Paula.


¿Conoces esa sensación de ir en el coche y decir…PARA PARAAA QUE VOY A VOMITAR!?!?!?!

Pues así me sentí desde mi quinta semana de embarazo, con asco absoluto, todos los días ,doscientos y pico días, a TODO, menos a la fruta (mi salvación),  incluso al agua. Se dice pronto, y sin llegar a vomitar nunca, aunque lo deseaba con todas mis fuerzas; pero de allí no salía nada.

Todo esto sumado a mi miopía, sensación de ahogo al caminar, sensibilidad a la luz, cansancio extremo, varices en el hígado, dolor intenso en el pubis al ponerme de pie y empezar a andar, mucho ardor, tensión alta, dolor muy intenso en la boca del estómago ,dedos como morcillas, manchas en la cara y unas cuantas maravillas más, hasta que por fin ,después de lo que para mí fue como una enfermedad… parecía que tenía contracciones POR FIN.

Era la semana 39+4, y por la noche empecé a sentir como que tenía la regla, pero obviamente sin tenerla. Ya había expulsado el tapón mucoso días atrás. Empezaban a ir y venir dolores más o menos soportables y me metí en la cama a ver si se me pasaba porque me dolía todo y me sentía muy cansada. (Expulsar el tapón mucoso, no indica que el parto sea inminente.)

Era jueves y había tenido mi última sesión de masaje perineal y visita con la ginecóloga así que lo achaqué a tanto » movimiento».

La verdad es que llevaba tres meses vigilándome la tensión porque estaba al límite y ya no podía andar prácticamente nada, me había costado ir casi 45 minutos a la farmacia de al lado de mi casa. Pero todo había salido normal. Cero contracciones en monitores, cuello del útero normal, vamos que no tenía ninguna pinta de ir a ponerme de parto. (Los tactos vaginales sin estar de parto, no están indicados, ya que no nos arrojan ningún tipo de dato útil. Es más, esta práctica puede causar mas ansiedad a la madre, así como infecciones o rotura de la bolsa).

El lunes me levanté para volver a la consulta,  pero ya en la cama empezó a subir de intensidad la cosa. Me levanté, di vueltas por el salón, por el dormitorio, iba al baño ,miraba el reloj y no acababa de ser muy regular la cosa, pero seguía subiendo de intensidad. Iba llegando la mañana y seguía igual, muchas contracciones, cortas, algunas ya no las soportaba bien pero eran cada 7,…cada 10, cada 5 , cada 3 minutos….hasta que sobre las 8:30 la mañana, SORPRESA, se pararon. Ya no tenía contracciones. Nada. Ni una. (Este patrón es muy normal, lo llamamos pródromos de parto).

Por un momento pensé que algo iba mal, pero sentía a mí bebé moverse con normalidad, así que ,como me habían dicho en repetidas ocasiones, es señal de que todo está «bien» y después de la noche tan movida, por fin, me quedé dormida. (Así es, los bebés se deben mover siempre, hasta el final. Es normal notar un patrón diferente, pero los movimientos fetales deben estar presentes hasta el final.)

El día siguiente transcurrió normal, ninguna contracción, movimientos del bebé como de costumbre… Pero al llegar las ocho de la tarde, vuelta a la carga… Contracciones, y esta vez, empezaban a doler bastante. El ritmo era como la noche pasada, cada 7 minutos, cada 5, cada 10, cada 8, cada 3… Estuve así toda la noche. Sabía que tenía que esperar en casa a ponerme de parto con contracciones regulares. A ratos se paraban cada media hora. Y a veces estaba otra media hora con contracciones largas que me hacían agarrarme al sofá con toda mi fuerza. (Recordaros que las contracciones de parto se definen como intensas, regulares y rítmicas)

He de decir que me empezaba a desesperar, no conseguía establecer un patrón rítmico de contracciones y no conocía a nadie que le hubiera pasado lo mismo. En un momento de lucidez me puse a buscar en el móvil y descubrí lo que llamaban PRÓDROMOS DE PARTO ,Y no solo eso, sino que leí que así puedes estar días…semanas,  incluso meses??!! Quééé??!!!! Se me empezaban a caer los lagrimones como si fueran bolas de cemento hacia el suelo. Pero cómo iba a aguantar así?!? Si aún podía retrasarse dos semanas y estaba al límite!!! (JAJAJA ilusa!!). (Si, los pródromos pueden ir y venir, y en primíparas es frecuente esta sensación).

Leí que lo mejor era caminar y estar en movimiento así que ya no me acosté. Seguí dando vueltas por el salón, el balcón, el pasillo, me sentaba en la cama, me levantaba, volvía a pasear, miraba el reloj y empezaban a estar cada 4/5 minutos…a veces cada 7, pero ya eran mucho más regulares, tanto que a lo que llegaron las 6:30 de la mañana, desperté a mí marido y le dije que llamase a la matrona, que nos íbamos a la clínica. Estaba de parto seguro. Me duché, me vestí y cogí la mochila, eran las 7 de la mañana y le dijo a mi marido que me pusiera al teléfono. Pero que no puedo hablar!!!Le dije a él. La matrona me dijo que todavía hablaba bien, y que esperase una hora más en casa, y si seguía igual, que la llamase y subíamos a la clínica. Perdona??? Una hora más??? Me muero. Y entonces…SORPRESA, DE NUEVO, parón. En serio?!?! Se pararon. Otra vez sin contracciones. CÓMO? No me lo podía creer, hasta cuándo iba a durar esto?

El día pasó parecido al anterior y llegada la tarde/noche, contracciones. Fuertes, muy fuertes. De las que ya no te tienes de pie. Aguanté 4 horas más y directamente le dije a mi marido llorando que no aguantaba más, que nos marchábamos ya a la clínica.
Al llegar, me miró otra matrona y me dijo que por qué no me había mirado antes nadie con esos síntomas…?!? Ahí quise matar a alguien, lo juro. Me dijo que había tenido muy buena tolerancia al dolor por aguantar esos días (lo diría para animarme)  y que estaba de dos centímetros.

Me dijo:Virginia te voy a romper la bolsa y te pongo la epidural ya, quieres??? Siiiiiiiii!!!!! Para mí fueron como palabras divinas. Lo que no fue tan divino es que el líquido salió súper marrón.
Me pusieron la epidural, y también un gotero con oxitocina, me dormí. Y por lo visto mi bebé también (debía de estar agotada supongo?¿) Eran más o menos las 3 de la madrugada y a eso de las 6 me desperté, se me estaba despertando todo un lateral y tenía ganas de empujar. De repente estaba de 6 cm y a la media hora de 8cm , pero estaba notando TODO!!

La bebé empezaba a moverse muy deprisa (algo común en ella…pero un poco más de lo habitual, llegó mi ginecóloga y me dijeron vamos YA a paritorio.

Me habían metido muchos bolos extras de epidural, pero nada. Notaba muchos calambres en la pierna, el glúteo y muchísima presión y dolor en la parte de abajo. Y empecé a empujar. Una vez, otra, …y otra… y me dijo la matrona, empujas muy bien pero te voy a ayudar un poco con la maniobra de kristeller. OJO! Maniobra peligrosa, y no recomendada. Os dejo aquí evidencia.

Me eché a temblar. Se puso encima mía ,empecé a empujar pero me era imposible así y  le dije que por favor parara ya, era INSOPORTABLE. Y paró. Os ruego que NO permitáis JAMAS esta práctica.

Mi ginecóloga me dijo, voy a usar espátulas Virginia y vas a empujar con toda la rabia que tengas!!! Vamos!!
La matrona entonces también me avisó; -Virginia ,cuando nazca, es mejor que no llore, le vamos a hacer un lavado de estómago. Y así fue. Empujé lo más fuerte que pude, casi me quedé sin respiración, notando que no sabía si iba a poder soportar ese dolor tan extremo… y sentí que salía Bárbara.

EN NUESTRA PREPARACIÓN AL PARTO EN BABY SUITE, HACEMOS MUCHO ÉNFASIS EN COMO DIFERENCIAR LOS PRÓDROMOS Y LAS CONTRACCIONES DE PARTO Y CUANDO ACUDIR AL HOSPITAL.

Eran las 9:22 de la mañana. De repente me levanté de la camilla para verla. Estaba llenita de sangre con sus dos ojos azules. No lloraba. Me quedé como en el limbo. Sin reaccionar. Sin ver a nadie ni notar nada más que a mí ginecóloga cosiéndome. Y de repente me dijo, la escuchas llorar???  Y al poco rato vino la matrona con Bárbara envuelta en una toalla y la puso en mi pecho. Era como un gatito maullando. Seguramente estaba asustadísima mi pobrecita. Como yo. Era preciosa. La acaricié ,le hablé, se calmaba…y a los dos minutos se la llevaron corriendo a la incubadora.

Había aspirado meconio y tenía medio pulmón lleno. Juro que fueron los peores días de mi vida. Solo pensamientos y soledad.
Escuchar a los bebés llorar en los cuartos de al lado día y noche, meter las manos por aquellos agujeros, envuelta en batas verdes, verla a través del cristal sin parar de abrir los bracitos por la falta de contacto, verla llorar viendo que le bajaba la saturación de oxígeno y después de todo, preguntarte si realmente sabrá si soy su mamá o una cualquiera que se la ha llevado a casa, después de tantos días ; porque ha pasado por tantas manos ajenas antes que por las mías que te invade el vacío, la pena y la gran duda para siempre, aunque todo acabase bien.

El agotamiento físico y emocional de esos días y esos meses tan crudos de embarazo , hicieron mella en mi post parto, y me costó muchísimos meses recuperarme a nivel físico y también psicológico y asumir todo lo vivido. Además de una buena infección bacteriana que me llevé de regalo durante muchos meses y varias secuelas de suelo pélvico de las que todavía después de año y medio me sigo intentando recuperar.

REALIZAR PIEL CON PIEL TAN PRONTO COMO SEA POSIBLE TRAS EL PARTO, AYUDA A REDUCIR LOS NIVELES DE ADRENALINA DEL BEBÉ, A INICIAR LA LACTANCIA MATERNA DE MANERA TEMPRANA Y A REGULAR LA TEMPERATURA.

«No hubo piel con piel. No hubo salida con mi bebé a la habitación, ni tampoco me la trajeron a las pocas horas.»

Si has llegado hasta aquí, te doy infinitas gracias por leer mi historia. Te diré que ha sido y es un camino muy difícil, pero que sin duda repetiría todo lo vivido por tal de volver a tener a mi chiquitina preciosa y vivir el momento en que la tuve encima por primera vez.

Un cariñoso abrazo, y gracias Pau, por tu maravillosa labor. Ojalá si alguna vez decido ser mamá de nuevo ,me encuentre a una matrona como tú.

Virginia

 

 

Paula Camarós

Paula Camarós

Matrona y CEO de BabySuite by Pau

Mi nombre es Paula Camarós y desde siempre supe que queria ser matrona. Durante mis años de experiencia y durante el embarazo de nuestra primera hija, decidí empezar a contar y explicar la maternidad de una manera diferente. Haciendo entender a todas las mamás y papás el por que de las cosas con un unico objetivo, humanizar y normalizar una maternidad mucho mas respetada donde los padres sean los verdaderos protagonistas. En este Blog, encontrareis mucha informacion, anecdotas y consejos que os ayudaran desde el primer dia. Bienvenidas a Baby Suite.

 

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